En la mayoría de las aseguradoras, el seguimiento de un siniestro todavía ocurre por correo electrónico y llamadas. El asegurado manda documentos, alguien los revisa cuando puede, y si falta algo, el ciclo vuelve a empezar. Nadie lo diseñó así a propósito. Simplemente nunca se cuestionó.
ANA Seguros sí lo cuestionó.
Y lo que encontraron no estaba donde esperaban. El freno no era la autorización del pago. Era lo que ocurría antes: la validación del expediente. Documentos incompletos. Identificaciones vencidas. Inconsistencias entre los datos del vehículo y su propietario. Cada uno de esos casos se traducía en días, a veces semanas, de ida y vuelta antes de que el asegurado recibiera su dinero.
La promesa de "pago oportuno" existía en el papel. En la práctica, dependía de cuántos correos se cruzaban antes de que el expediente estuviera listo.
El cambio no fue agregar más gente al proceso. Fue sacarla de los pasos que no la necesitaban.
Con Nexcar, cuando un asegurado carga sus documentos, la plataforma analiza el expediente de inmediato. Detecta faltantes, vencimientos, inconsistencias. Le retroalimenta al usuario sin demora. No hay cola de revisión. No hay llamadas aclaratorias. No hay correos con listas de pendientes.
El equipo de ANA Seguros ya no revisa documentos uno por uno. Recibe expedientes validados, completos y listos para ejecutar el pago.
Ese cambio, que parece técnico, tuvo un efecto concreto y medible: hoy más del 85% de los pagos de daños se realizan el mismo día. En muchos casos, desde que el usuario cargó sus documentos hasta que recibió su pago transcurrieron 5 o 10 minutos.
Semanas a minutos. No como excepción. Como estándar.

ANA Seguros opera a nivel nacional con validación de expedientes disponible las 24 horas.
Un resultado que llegó en el momento justo
El contexto no podría ser más relevante. A partir de 2026, los cambios en el tratamiento fiscal del IVA en México implican que las aseguradoras ya no podrán acreditar ese impuesto en gastos relacionados con indemnizaciones. Lo que antes era un crédito fiscal ahora es un costo definitivo.
Para muchas aseguradoras, eso significa absorber una presión adicional sin una palanca clara para compensarla. Para ANA Seguros, la reducción de costos operativos que trajo la automatización ya estaba funcionando antes de que el cambio entrara en vigor. Menos intervención humana en el proceso, menos fricción, menos tiempo por expediente. La eficiencia que construyeron no fue una respuesta al entorno fiscal. Pero resulta ser exactamente el tipo de amortiguador que el entorno exige.
Lo que cambió de fondo
ANA Seguros opera a nivel nacional. Eso significa que cualquier solución tenía que ser más que rápida: tenía que ser confiable, disponible las 24 horas, y capaz de absorber crecimiento sin depender de contratar más personal.
Hoy la validación funciona de forma ininterrumpida. El volumen puede crecer sin que el equipo tenga que hacerlo al mismo ritmo. Y cada expediente, sin importar dónde se origine, tiene trazabilidad completa desde el primer documento que carga el asegurado.
Pero el cambio más importante fue para el cliente. Antes, un siniestro era sinónimo de espera e incertidumbre. Hoy es una experiencia con claridad y resolución el mismo día. Eso no solo mejora métricas operativas. Cambia lo que la gente siente cuando más lo necesita.
Hoy
ANA Seguros no opera más rápido porque contrató más gente ni porque simplificó sus estándares. Opera más rápido porque eliminó la fricción de los pasos que no requerían intervención humana, y le devolvió al equipo el tiempo para enfocarse en lo que sí la requiere.
Resultados
Más del 85% de pagos el mismo día. Expedientes validados en minutos. Una operación nacional que escala sin perder control.
Velocidad con evidencia. Eficiencia con trazabilidad.